Francisco, el primer latinoamericano en ser elegido Papa en la historia, murió a los 88 años en Roma, informó la secretaría de prensa del Vaticano.
Como argentino, jesuita y progresista, Jorge Bergoglio, el papa Francisco, revolucionó la iglesia.
Tan pronto fue elegido en 2013, se alejó de la pompa que había rodeado a sus antecesores, determinado a priorizar la austeridad y los sectores menos favorecidos de la sociedad.
Era una ideología formada en su natal Argentina, donde llamaba a la inclusión social y criticaba a los gobiernos que no prestaban atención a los más pobres de la sociedad.
Allí vivió durante la dictadura militar y, luego, como arzobispo de Buenos Aires, defendió el reclamo argentino de soberanía sobre la islas Malvinas/Falklands.
Como Papa trabajó con diferentes representantes anglicanos, luteranos y metodistas, y convenció a los líderes israelí y palestino de que se unieran a él para orar por la paz.
Así como su elección como pontífice tuvo muchos aspectos pioneros, su papado en sí ha sido señalado como ambivalente.
Muchos de los que esperaban una gran reforma de la Iglesia se sintieron decepcionados, sobre todo por cómo encaró el legado de abuso sexual clerical.
A pesar de visitar a más de 60 países durante su papado, nunca incluyó a Argentina en sus itinerarios, lo que causó resentimiento entre sus coterráneos.
No obstante, Francisco será recordado como un hombre sencillo que mantuvo su calidez pesar de ocupar lo que seguramente sea el cargo vitalicio más poderoso del planeta.
