La campaña electoral que llevó a la presidencia de la República a Juan Bosch en 1962 se fundamentó en tres consignas:
1- Llevar las tres calientes a la mesa.
2- Vergüenza contra dinero
3- Borrón y Cuenta nueva

Bosch que se vendió como la voz de los Hijos de Machepa frente a los Tutumpotes explotó la condición rural y analfabeta del pueblo dominicano hablando en un lenguaje llano y simple que llegaba a una población todavía rural.
Escuchar la oferta de las tres calientes en la voz de Leonel Fernández 59 años después, de los cuales 12 fue presidente y 8 presidente del partido en el poder, debe provocar una reflexión profunda en la sociedad dominicana.
En estos famosos 60 años de crecimiento económico que la gente coma tres veces al día siga siendo una oferta electoral de Leonel Fernández y la solidaridad proclamada por doña Margarita, que en nuestra política es el asistencialismo de estado, nos dice realmente donde estamos.

En el 62 Bosch segmentó sus consignas. Las tres calientes eran para una masa empobrecida cuya expectativa de vida por la insalubridad no llegaba a los 60 años.

Vergüenza contra dinero estaba orientada a la clase media sensible al empleo público como medio de vida en las minorías urbanas y, borrón y cuenta nueva buscaba relajar las aprensiones de los trujillistas que temían a la cárcel. Esos que tuvieron poder todavía concentraban la riqueza.

Ahora con una población urbana en el 80 por ciento, con túneles, elevados, super carreteras, boom turístico, 20 años de su grupo en el poder, nos ofertan las tres calientes.

Será una larga campaña electoral porque aunque en el PLD dependerá del dedo de Danilo y ese dedo no funcionó en las pasadas elecciones el control que tiene Medina sobre el PLD sabemos que es absoluto.
Leonel por su parte no tiene contendor porque hizo un partido para si mismo, tanto que las siglas FP son Fernández Presidente.

A mi me da la impresión de que hay personas que nos quieren en la edad de piedra, por lo menos en el aspecto educativo. Políticos que no quieren que la gente piense y que prefieren el choteo de la cotidianidad ahora banalizada en las redes sociales.

Con razón no invierten en educación y prefieren una sociedad presa de los prejuicios.
Con el PRM en el poder, el presidente tiene un discurso de cambio y el partido repite las mismas prácticas de las últimas décadas.

Cuanta falta nos hace un discurso nuevo y gente con posibilidades de entender ese discurso.

Por Captura